lunes 9 de noviembre de 2009

Confesiones Into The Wild: El Regreso.

Esta vez me encontraba sentado en la cama de un viejo amigo y recurrente pareja sexual. Se acabó el sexo, se acabaron las palabras. Enciendo un Marlboro Rojo y viene a mí la inmediata e impávida sensación de asco hacia el universo. Y no es que lo odie, ni es que el sexo haya sido malo. No, si algo sabe él es tener sexo. El asco vino dentro de mí y para el mundo, y no precisamente por el acto de copular. Llegó por el silencio verbal y los gritos impúdicos en mi cerebro pidiendo volver a invocar al Übermensch. Deseé entonces ser una bomba atómica y explotar en absoluta armonía y comunión con el resto de los vivientes.




Me dirijo al baño y observo en el espejo con bastante atención las ojeras que enmarcan mis ojos, producto ellas de mi obsesión por mantenerme despierto hasta que ya no puedo más y de las cantidades inmaculadas de alcohol y nicotina que ya fluyen por mi torrente sanguíneo. Veo a un desconocido, o no, no, veo a alguien que conozco demasiado bien. Le sonrío y sé que está listo para volver.




- ¿Ya te vas? - Me pregunta retóricamente. Ya él, el sexo hecho amistad, sabe que no quiero hablar con nada ni nadie, y que si no salgo corriendo de su casa terminaré arrojándome a algún precipicio cercano.




- Sí. ¿Te veo mañana? - Le contesto deseando con todas mis fuerzas no verle más nunca, a pesar de saber que mañana lo echaré de menos con las mismas ganas.




- No sé, contesta con la duda tatuada en las retinas. - Pero quiere verme. Sé que quiere verme pero jamás me lo diría directamente, y se lo agradezco.




- Yo tampoco. Ábreme. - Le digo esto y no lo miro más.


Camino a casa pienso en él, el de siempre y para siempre. La ira invade cada milímetro de mi cuerpo hipersensible a causa del alcohol.




Despierto al día siguiente en mi cama, son las 3:27PM y mi BlackBerry tiene un ataque de epilepsia por las 13 conversaciones pendientes y los más de 25 mensajes sin leer. Mi polvo no me escribió. Y se lo agradezco.






Llevo aproximadamente tres meses seguidos sin escribir nada en este blog. Coincidencialmente, dos de esos meses transcurrieron durante mi período vacacional de la universidad. Y no es que a ustedes les interese en lo más mínimo lo que ocurre en mi vida personal, ni que esto sea un diario. Sólo a fines ilustrativos y contextuales se los digo. Ahora pueden continuar leyendo sin temores.




Durante un período de días que se me hace indeterminado, estuve aislado casi completamente de cualquier contacto con otros seres humanos. Sólo sabían de mí unas pocas personas lo suficientemente elevadas para "estar sin molestar". Algunos podrían llamarlo retiro espiritual, pero en mi caso es bastante poco probable el término. El resultado aún está por descubrirse, pero el cambio producido en mi psíquis es naturalmente perceptible para todo aquel que se me acerque pretendiendo cosas que obtenía de mí en el pasado. Rechazo. Rechazo natural y casi alérgico a más de lo mismo.




Pretendiendo no más que ejemplificarles y con objetivos netamente pedagógicos, que de eso se trata este blog, les relataré algunas historias secuenciales y afortunadas que evidencian, en primer lugar, mi certeza en la evolución y en la posibilidad de consecusión de un Übermensch auténtico. Y en segundo lugar, que el primer paso para alcanzar un nivel de desarrollo superior es alejarse de individuos como los que les presentaré a continuación. Los personajes mencionados pueden o no llamarse como aparecen aquí descritos, pero su existencia es un hecho comprobable. Advertidos están.




Confesiones Into The Wild


Historia Primera: Estaba yo relajado leyendo algún poema o contestando algún tweet cuando Juliana, alterada e increíblemente molesta, me cuenta que María Sabiduría la está bombardeando con unas quejas asombrosamente absurdas basadas en un abandono anunciado de Juliana a la segunda. Lo más risible del asunto es que, como no, María Sabiduría me culpaba a mí de su fracaso evidente en conservar una amistad con Juliana, amistad que nunca fue tal, por cierto. En apariencia, Juliana es para mí una especie de títere y yo un inmenso titiritero. María Sabiduría da por descontado que Juliana se haya cansado del lenguaje agresivo, poco profundo y fácilmente desmontable que ella usa cada vez que se refiere a Juliana. También da por descontado que yo también me haya saturado de su grosero afán por comprender cosas que escapan a sus capacidades vivenciales e intelectuales. También ignora ella, como no, que las amistades suelen tener fecha de vencimiento cuando uno de los integrantes de la relación no está claro de la diferencia exhorbitante entre creerse sabio y serlo. Ignora ella que entre Juliana y yo existe algo que no demostramos en público: amor.




Esta es la historia del ciego que cree que lo ve todo cuando no ve nada. La historia de la oveja perdida que el pastor ya no se interesa en buscar. La oveja que habla, y habla, y habla, y no es escuchada. La oveja que pudo dar más y se frenó a sí misma en su desesperado intento de llegar al nosotros. La enseñanza de esta historia radica en la necesidad de estar ubicado en las relaciones que mantenemos y comprender que la amistad, como el amor, es un hecho más de intelectualidad y azar que de intentos. No todos podemos ser amigos de todos, y el desconocimiento de tan importante ley es la causa de las depresiones y venganzas más desconcertantes. Necesario es saber quién es quién y dónde estamos parados en el mapa emocional de los demás.






Historia Segunda: Estaba yo de visita en casa de un amigo conocido hace varios años atrás. Nuestra relación siempre fue bastante particular, ya que él fue uno de los primeros gays que respeté y seguí como ejemplo de sabiduría y seriedad a pesar de la escasa diferencia de edad entre nosotros. Por razones que no mencionaré aquí en respeto a la privacidad de su vida y la de los demás implicados en su historia, sufrimos una abrupta separación de caminos que nos llevó a una distancia palpable en apenas unas horas de conflicto. Siempre he pensado que en el fondo comprende las causas de mi decepción, porque de decepción se trata. Mi error fue confiar, el suyo, mentirnos. En todo caso, estaba sentado y apaciblemente callado en su casa por esas jugadas del destino que nos llevan a lugares que no teníamos marcados en el mapa. Mi silencio era básicamente respetuoso al afecto que le tengo, porque en mi opinión cuando llegas a querer a alguien, el sentimiento vive para siempre. Y de repente sucedió, para la sorpresa de todos los presentes Ismael comenzó a escupir insultantes reproches disfrazados de consejos, en virtud de su despecho por mi abandono a su persona. Ismael ignora que lo quiero y que nunca he hecho absolutamente nada en su contra. Ismael ignora que él sólo marcó cada paso que yo di para alejarme. Ismael ignora que mintió y trabajó en base a una lealtad que era absoluta de mi parte y moldeable a sus intereses cuando fuera el caso. Ismael ignora que terminé sintiendo que hablaba con un desconocido, y no con mi viejo amigo Ismael. Por todo eso, me retiré de su casa con una sonrisa compasiva y un abrazo de perdón. En silencio.




Esta es la historia de la mentira, del engaño propio, del suicidio permanente de una mente superdotada que se sabotea a sí misma. Es la historia del que no comprende que todo lo que le pasa se lo causa él mismo. La historia del necio que predica fraternidad y amor para terminar practicando máscaras y teatros que se le voltean a él mismo... y entonces él sufre otro duelo, otra pérdida, y otra muerte de su consciencia. La enseñanza aquí es fundamental: necesario es no mentirse a sí mismo. Necesario es crecer. Necesario es pedir perdón y no refugiarse en una justificación propia que a nadie le importa cuando los errores ya están cometidos.




Historia Tercera: Gerardo, un chico que siempre me gustó pero que nunca tomé en cuenta para nada más que un flirteo inocente, me contaba que ahora tiene novio y que se siente feliz con él. Me molestó saber del novio y por ello descubrí mi fascinante atracción por los retos. Gerardo siempre gustó de mí, y yo me porté muy mal al no prestarle la atención merecida. Gerardo me dijo que yo todavía le gusto y que quiere tener algo conmigo. Gerardo tiene actualmente tres meses con su novio, y de estas confesiones no han pasado más de dos. Hoy en día todavía espero por Gerardo y planeamos encontrarnos en el futuro, si así debe ser.




Esta es la historia del tiempo y las oportunidades perdidas. La historia del miedo y la confianza en lo seguro. La historia de la espera y del momento adecuado. Hoy en día sé que él quiere a su novio. Hoy en día sé que no me olvida. Hoy en día sé que la enseñanza es la espera, y nada más.




Historia Cuarta: Mi gran y viejo amigo Demetrio, en un estado de relativa ebriedad, me dice: Es que lo que me gusta de ti es que no tienes corazón. Congelas tus sentimientos. La cosa es que yo sí lo tengo, Javi. / Al día siguiente y en perfecta sobriedad, al yo contarle también sobre mi conversación con Gerardo (Historia Tercera) y explicarle que me parecía incomprensible su persistencia en mí, me dice: - Javier, es que tú eres, en demasiado sentidos y para demasiada gente que incluso no lo sabe, el ideal. El perfecto. Ese es el problema, y por eso él te persigue. Por cierto, la pasé genial contigo anoche. ¡Te extrañaba!


La historia de la eterna confrontación entre negro y blanco, entre sentimientos e intereses, entre amistad y amor. Confieso entonces que no me queda del todo claro lo que él quiso decir ebrio y la relación directa con su comentario del día siguiente. La enseñanza es quizá silenciosa.



Historia Quinta: Me siento a los pies del templo más sagrado que tiene mi universidad, y que por supuesto no es su iglesia, sino su teatro. Estoy con mi novia, la mujer más perfecta para acompañarme por los caminos del aprendizaje hacia el Übermensch. Entonces llega él, El Caballero. Repleto de modales y experto en su arte como ningún otro que jamás he visto, incluso más que él, el de siempre y para siempre. Mi respiración se corta y mi corazón empieza a palpitar como el de una adolescente que ve a Robert Pattinson en la televisión. Balbuceo unas palabras y me siento elevado ante la increíble energía impregnada que las suyas tienen. Él se va rápido de mi vista, pues tiene obligaciones relativas a su oficio, y yo me quedo observándolo en silencio. Le tengo un miedo no confeso. Él es más que ideal. Él es más ideal que nunca. Pero yo actúo como si no. Y en mi silencio existe una incoformidad que crece en mí como un ácido que destruye mi interior. Mi novia lo sabe y se mete conmigo por ello.


La historia de los ideales y las expectativas. Del miedo a lo perfecto y desconocido por demás. La historia del maravilloso actor que soy, de emociones falsas que ocultan las verdaderas. La historia de un ideal nuevo y mejor. La historia del miedo a admitir nada al respecto. La enseñanza espera por el regreso.



Terminadas las confesiones.


Algunos meses después...


Estoy sentado en casa de mi novia y suena mi BlackBerry... me preparo para no querer ver lo que aparece en la pantalla. Es él, el de siempre y para siempre. Ha vuelto y quiere hablarme como siempre lo ha hecho.


(...)


- No entiendo tu pregunta. No sueles preguntar este tipo de cosas. - Me siento particularmente cómodo con este intercambio de papeles. Él no entiende nada, y yo comprendo todo.


- Bueno, ¡nada! Han de ser cosas mías, supongo. Sólo que no estoy acostumbrado a que me digas las cosas tan directamente. - Dice él, paralizado.


- Comprendo. Sólo quiero que recuerdes: si quieres las respuestas correctas, debes hacer las preguntas correctas. Hablamos luego, debo salir.



Me acuesto a dormir, sonrío y apago el móvil. Es cuestión de tiempo antes de que comiencen a hablarme los presuntos implicados en los abandonos antes descritos. Dejo que los nudos se vayan desatando en su momento y me mantengo en silencio mientras todo sucede. Esa noche sueño que es el 2011 y finalmente he partido a mi verdadero lugar.


(...)


Es noviembre y se han desatado la mayoría de los nudos. El contador de mi blog indica que las visitas han llegado a más de 19.500 desde la última vez que escribí en él. Veamos a cuántas llega ahora que se ha terminado mi reclusión Into The Wild. Es el momento de El Regreso.



Créditos:


Helena Riera Silva, como La Novia y otras más.

Uprising by Muse, como el theme song.


Agradecimientos:


A Leonardo Van Schermbeek, por recomendarme ir al teatro esta temporada y muchas otras cosas más.

A Mi Madre, por estar conmigo Into The Wild, sin saberlo.
A "Bella", mi psicóloga.

A Francisco Pacheco De Roa, por ser uno de los "estar sin molestar".

A Yiyi Habib, por las vibras y las letras.

A César Briceño, por creer.


*A Todos los personajes de esta historia por enseñarme de la vida y sus misterios.*





Javier Amundaraín

Die-Übermensch!



viernes 3 de julio de 2009

Welcome To My Present


- Y ahí me encontraba yo, en aquel bosque soleado y repleto de árboles intemporales, asesinando con una bala de oro todo aquello a lo que erróneamente llamaba futuro. Bang, BANG! Y cayó el maldito, dejando un eco profundo que repetía en mi mente un tic toc acelerado cuyo nuevo y único interés es el Origen de la Simetría. Bienvenidos al primer día del resto de mi vida. -


Siempre me ha obsesionado el concepto de "tiempo". La limitación que vivimos por el simple hecho de sabernos mortales, vulnerables y directamente dependientes del paso de cada segundo, es quizá el quinto elemento cuya fuerza supera en básicamente todos los planos la capacidad de nuestra comprensión. Es entonces cuando me pregunto sobre los planos temporales y la diferencia radicalmente maravillosa que existe entre la realidad real y la absurda y pretenciosa ambición del hombre por creerse capaz de controlar el futuro.


He sido víctima de mi desconocimiento del tiempo y he debido aprender con cierta dificultad que no somos más que escritores de un final que varía con cada paso que damos hacia aquello impreciso, trastornado y caótico que llamamos "el destino". La seguridad plena ha de ser la incertidumbre, la única certeza ha de ser la muerte. Sí.


Tal asombrosa y revolucionaria manera de pensar, paradójicamente siempre ha sido una de mis principales leyes de vida. Quizá el orgullo de haber escrito algo demasiado perfecto y en algún modo verdaderamente cierto, volvió algo confusa la comprensión de mi poemario infinito e inconcluso para siempre. Hoy puedo gritarle a un sordo sabiéndome determinado por la indeterminación.


Quiero invitarles a sentir el tiempo. Caminando he descubierto cosas tan hermosas como secretas y que no se guardan a los ojos de aquellos que pretenden solamente la belleza de lo diferente. Te invito a vivir en el silencio ruidoso del arte de los inconclusos. Si no me entiendes probablemente no has vivido todavía. Quizá no te has atrevido a intentarlo. Quizá no lo sabes.


Comencé a andar sin detenerme a pensar en lo que otros pretenden que piense. Fue el momento de vivir las más intensas y explosivas epifanías que poco a poco han ido revelando a mi memoria lo que he de hacer con lo que se me ha otorgado. Querer más no siempre significa ser ambicioso, querer más puede también ser diferente. La liberación del mundo de los mortales es alcanzable sólo en instante en el que callamos las voces de los necios.


Como he dicho previamente, me resulta sencillamente imposible sentirme involucrado con una persona sin visión. Y no pretendo entonces excluir a nadie, no. Pretendo que se me comprenda. Quien no cree o produce arte se convierte en uno más... en un acompañante limitado por el tiempo. En el arte nos refugiamos los diferentes. Y bien que me aburren los normales.


Te invito a creer. Mi vida ha cambiado desde que acepté la verdad del presente y renuncié a la creación de futuros que sobrepasaban todo realismo. Como bien dijo mi gran sabio: el futuro existe sólo en función de proyecciones. En unos segundos podríamos estar muertos.... ¿Y habría valido la pena la preocupación por lo que desconocemos? - Vaya que siempre hemos pensado lo mismo, incluso antes de conocernos. -


Tocando una vez más al amor, diré que la irracionalidad se convierte en la compañía perfecta de quien cree en la invulnerabilidad de un sentimiento real. Es sencillamente imposible establecer un nexo no relacionado con el tiempo en un mundo cuya inmortalidad es inalcanzable en un plano diferente al de la trascendencia. Hablamos entonces del disfrute máximo y el olvido absoluto de los finales como único camino hacia la vida eterna de los corazones. "En el amor siempre hay algo de locura, pero en la locura siempre hay algo de razón." Silencio.


Siempre he amado los árboles. El concepto poético de Pasado-Presente-Futuro viviendo y CAMBIANDO en la esencia de un sólo ser vivo, que paradójicamente se encuentra encerrado en el Presente y limitado por una mortalidad cuya fragilidad se ve constantemente amenazada por factores ajenos a sus capacidades de vida. ¿Existe alguna otra prueba más perfecta de la necesidad del Presente? La belleza de un árbol reside en el silencio y en su renuncia al tiempo. Los árboles, incluso antes de nacer, son inmortales.


Tal maravillosa epifanía me ha motivado a trabajar por la conservación del ambiente, especialmente enfocada hacia la preservación de la vegetación. Nueva ley de vida orientada hacia la trascendencia.


¿Alguna vez te has detenido a pensar en este tipo de cosas? He dicho quizá demasiadas veces lo decepcionante que me resulta el desprestigio que han alcanzado en nuestros días cosas como la sabiduría escondida tras los sueños o la verdad oculta tras la diferencia. Probablemente viviríamos en un mundo mejor y más propenso al amor si los hombres se detuviesen con más frecuencia para pensar, soñar y vivir en la incertidumbre de lo desconocido.


Creo firmemente en la belleza de los sueños. Creo sin duda alguna en lo intemporal de verdad. Creo en el amor. Creo en lo diferente. Creo en el siempre. Creo, yo también, que siempre he sido un niño grande. Espero que algo de él viva para siempre.



He decidido comenzar a vivir. He decidido olvidarme del tiempo. He decidido que ahora todo importa y quizá mañana también. He decidido seguir creyendo en el amor. Porque el amor es mi todo y mi todo será para siempre.


Bienvenidos al verano, bienvenidos al resto de mi vida.


les presento a Javier Amundaraín, The Real Übermensch.







jueves 14 de mayo de 2009

Bereavement: Painful Scream of Goodbye


Me encontraba absorto en mi obsesiva lectura de New Moon, la segunda parte de la saga vampírica de Stephenie Meyer. Eran aproximadamente las siete de la noche y aún mi psicóloga no llegaba. Ese día, dos personas habían cometido el terrible y catastrófico error de recordarme el único motivo por el que últimamente he perdido gran parte de mis ganas de vivir. Ciertamente no es recomendable leer la depresión de Isabella Swan estando también deprimido, pero nunca he sido de seguir consejos.


Rápidamente esa sensación de desconsuelo comenzaba a apoderarse de mi cabeza, produciendo en mí la necesidad de salir corriendo hasta quedar extenuado y con motivo verdadero para perder el aliento. Me he convertido en un verdadero experto del auto control y la actuación. La ecléctica y policromática sala de espera comenzaba a oscurecerse y a lucir más y más reducida. Los adolescentes post-modernos y depresivos se iban multiplicando en el recinto como se iba reproduciendo en mi mente mi pánico a la soledad. La noche apenas comenzaba.


Había resuelto ya hacía varias semanas mi convicción de bloquear todo espacio para que los recuerdos de un pasado mejor resurgieran del pesado cajón donde suelo guardar las imágenes dolorosas. Había alertado - sin mucha fuerza, como comprobé ese mismo día - que no se podía hablar del tema en mi presencia. Me preguntaba sin cesar la razón por la que me resultaba tan difícil olvidar, perdonar, seguir adelante. A veces resulta totalmente necesario recibir un golpe para darse cuenta de cómo funciona la psique humana en realidad.


Mi psicóloga, a la que llamaré por mero capricho "Isabella", demostró haber comprendido la razón de mi debilitamiento emocional mucho antes de que yo me atreviera a admitirla. Estoy viviendo un duelo y no había tomado consciencia de ello. Vaya, qué esperanza, pensé. No sólo me encuentro deprimido por una pérdida, sino que además me he empeñado en ocultarme, en una aparente negación defensiva, la razón por la que esa pérdida en particular me descontrola tan radicalmente. Menos mal que me he estado tratando con Isabella...


No soy capaz de expresar con palabras apropiadas lo que se siente. Es un vacío en el estómago, un dolor asombroso que no parece tener cura conocida. Es un pánico atormentante que te repite que has perdido todo aquello a lo que te aferrabas para pertenecer al mundo de los mortales. El corazón deja de latir o decide acelerar su ritmo para disparar más emociones irracionales. Eso, pero peor. Así se siente cuando pierdes aquello que amas. Así se siente cuando de verdad estás enamorado y de un momento a otro te encuentras parado a solas en un vacío infinito lleno de preguntas sin respuestas y gritos eternos de soledad y abandono. Así se siente cuando de verdad creías que era para siempre y descubres que el tiempo pasa sin detenerse en poemas y promesas sinceras de esperanzas inalcanzables.


A veces me detengo a pensar en la pureza que alcanzan las emociones humanas cuando de la manera más inesperada nos encontramos con que hemos dejado de ser egoístas y hemos permitido que el amor nos vuelva vulnerables. Esto es probablemente una verdad reservada a quienes, por haberlo vivido ellos mismos, comprenden lo que fallidamente intento expresar.


Ciertamente estoy de duelo. He perdido el amor, y por ello he perdido mi razón, mi significación, mi equilibrio. Resulta paradójico que alguien como yo, usualmente centrado en la satisfacción sin control de todas mis necesidades y en el logro personal, quede desahuciado al desvincularse radicalmente de uno de sus apegos, el más importante, claro está. El amor es todo lo que se necesita para comprender la volatibilidad de nuestra permanencia en la tierra... E amor no, enamorarse. El amor es un concepto vertiginosamente abstracto cuyo poder me produce un respeto tan poderoso que me impide definirlo. Por enamorarse, entiéndase, comprendo el interés por la felicidad de alguien más a pesar de que exista la posibilidad de que tal felicidad contradiga por naturaleza la felicidad propia. Eso es lo más elemental de estar enamorado. Forget about roses and candy.


Me sorprende la facilidad que se tiene hoy en día para proclamar falso amor a falsos apegos. Me sorprende que el mal amor a vosotros mismos derive en el mal amor al prójimo. Me sorprende darme cuenta de la absoluta seguridad que tengo en admitir que no estoy bien y ni siquiera había podido hablar de ello. Me sorprende como tú, después de tanto, no eres capaz de entender eso. Pero supongo que todo se debe a lo vulnerable que estoy.


Con mucha frecuencia he sido testigo de mi propio caos, caos que me causo al no querer admitir que tengo un problema y que ese problema me afecta más de lo que, nuevamente, soy capaz de expresar. El ser humano es estúpido, y es estúpido pensar que somos hábiles en olvidar si primero no nos dedicamos a guardar luto por lo perdido. A veces, sólo a veces, me doy cuenta de lo ridícula que resulta la ligereza con la que nos manejamos en el día a día. A veces, sólo a veces, me decepciona lo orgulloso que he sido al pensar que podía olvidarme del mejor año de mi vida sin antes dedicarme a sufrir por su final.


Necesario es llorar, necesario es sentir, necesario es creer que todo se ha terminado. Necesario es perdonar, necesario es no callar, necesario es renacer de las cenizas más carbonizadas de un corazón aún flameante que hierve en la sangre del amor perdido. Necesario es llorar al comprobar que siempre estuve sólo en mi fe, necesario es perdonar el no haberme protegido.


Pienso, sin certeza alguna de si estoy en lo correcto, que nos desviamos demasiado rápido del camino que se nos ha marcado. Mejor dicho, pienso que nos resulta demasiado sencillo olvidarnos de que necesitamos sentir, vivir y respirar las emociones antes de si quiera atrevernos a teorizar sobre ellas. Ese mal afecta a la juventud de nuestros tiempos de una manera verdaderamente aterradora.


Y es ahí cuando nos damos cuenta de que hemos cometido un error... que hemos decidido olvidarnos de ser hombres, de sentir sin miedo a lo demás, de abandonarse a la suerte de estar capacitados para explorar el universo sin si quiera dar un paso. Nos olvidamos de ser vulnerables, de creer en las emociones, de vivir sin pensar en el jamás ni en el hasta nunca. ¡Oh, ridícula especie de ridículas obsesiones! Maldito sea mil veces el hombre que no se enamore nunca para luego arrepentirse de ello.


Y me pregunto qué estamos haciendo... me pregunto a qué pretendemos llegar moviéndonos en el escenario improbable de la satisfacción eterna y el individualismo hedonista. Me respondo mil veces que estamos perdidos hasta que nos encontramos sólos y gritamos un llamado de auxilio mudo cargado de lágrimas y decepción. Me respondo que no estamos haciendo nada hasta que nos damos cuenta que pretendemos aislar al corazón del cuerpo para no sentirnos tan solos como verdaderamente estamos.


Confieso que he alcanzado cierto nivel de inestable paz al atreverme a aceptar la felicidad de aquello que he perdido. Aquello, como cosa, como ente, por impúdico miedo a mencionar un nombre que no es necesario pronunciar nunca más. Paz sincera de aquel que por amor honesto e infantil observa desde lejos y sin pena cómo sus más grandes pesadillas se vuelven realidad confesa en palabras no leídas jamás. Paz intranquila por miedo, paz que seguramente durará mucho más.


Nunca pensé que a tan corta edad sería capaz de presenciar la verdad más injusta aunque hermosa que tiene la vida. Y es esa relativa a la felicidad, a la felicidad perdida y ganada, a la enseñanza traumática de haber descubierto que he de alejarme de aquello que me lastima lastimándose también. Comprendemos quizá demasiado tarde que necesitamos separarnos de las cosas que sabemos nuestras para siempre por haberlas vivido como nadie más. Los recuerdos, oh sí, los recuerdos duran para siempre si están cargados de felicidad final.


Tampoco pensé que escribiría una despedida final a todo aquello que pensé eterno y que debo erradicar. En mi testamento dejaré mis memorias a aquel que comprenda que de este drama he de escapar al acabar. Una historia cuyo final quise escribir demasiado pronto al erradicar su punto y final.
No hay nada más temible para un hombre que su engaño a la infelicidad. Les invito a pensar, les invito a parar, les invito a confesar. Llorar, no callar, atreverse a sentir y a imaginar un final. Les invito a no temer a la soledad, ella, como cierto compañero de camino dijo hace no demasiado, no disfruta del todo estando sola. Tened piedad de vosotros mismos y no tened piedad de los demás, oh malditos humanos condenados a finalizar. En el clipse el comiezo, en la luna nueva el final... Callad, callad.

He de sentarme a llorar, he de escucharle lejos ya que no está, he de esperar que el tiempo finalice lo que un día abandonó él sin acabar... 'Cause the final truth is that I'm the great master piece that you forgot to write.


Este es el fin del mundo como lo conocemos. Con honestidad, con el más profundo amor que siento y sentiré para siempre por aquello que me enseñó a confiar, a pensar, a innovar y a evolucionar... Con el más jubiloso respeto por todo lo que fuimos y dejamos de ser, con la más penetrante nostalgia de tantos momentos inconfesables de perfección sin límites y pedestales entonces inoxidables... Con tantas lágrimas silentes que cayeron al hallarme en la soledad de un sueño eterno que sólo yo podía ver... Entre cientos de cartas jamás entregadas que el tiempo un día habrá de borrar...



Un gracias maestro y un hasta siempre final...

¡Dios salve a mi antiguo Príncipe en su lecho final!




Y ahora, yo he de comenzar a llorar.



Goodbye, forever goodbye.

Javier Amundaraín

Die-Übermensch



martes 28 de abril de 2009

El Sueño Confeso



Escena Primera





Un jóven despeinado se encuentra acostado en una cama amplia y ordenada. La cama está en una habitación muy oscura y poco iluminada. El silencio es implacable.

- JA: 3:35am. Hace horas que debería estar dormido pero, una vez más, se me hace imposible callar mis pensamientos. Mi nombre es Javier Amundaraín y soy adicto a los recuerdos.

Me cuesta pensar en el vacío. A veces pienso que nunca dejo de pensar y que en realidad nunca he estado dormido. Sólo han sido 20 años de ilusión y fantasías, 20 años relatados en un sueño de un idealista empedernido. Y es que el silencio es peligroso si es repetido.

Me encuentro eternamente condenado al silencio. Dudo entre la fascinación de ser un maldito y el tormento eterno de la soledad del incomprendido. Y es que sólo un hombre me entiende y su nombre no se pronunciará nunca más. La soledad puede no estar sola, la soledad puede ser un jamás.





*Tras la última frase, se golpea la cabeza y da demostraciones de profunda ansiedad y nerviosismo*





Escena Segunda



El joven ha cambiado su posición en la cama y su cabello está aún más despeinado. Con frecuencia su respiración se agita y su voz suena entrecortada.

-JA:Entre poemas viejos y vampiros populares. Entre canciones de ecos dolorosos e ilusiones fallecidas en el anhelo de no ser entendidas. Entre el viejo deseo de no estar sólo y la ridícula obsesión de no ser lo que soy. Y es que en el silencio del insomne viven los recuerdos de un sueño eterno donde yo ya no estoy.



*Culmina la última frase y esconde la cabeza en sus manos, comienza a balancearse y a hacer sonidos de lamento, sin llorar.*



Escena Tercera



El joven está ahora sentado en el borde la cama. Sus piernas cuelgan y toca el piso con los pies. Se apoya en sus manos y no se mueve mientras habla.


-JA: Mírame ahora, aquí, tengo todo lo que dije querer y más. Mírame ahora, aquí, y observa como todo siempre fue mentira y como todo sigue siendo soledad. Mírame ahora, aquí, y retrátame a escondidas mientras me sigues en la oscuridad de nuestro fallecido secreto. Mírame ahora, aquí, que poco a poco te comienzo a abandonar...

En el pánico inconfeso de las sábanas sin dueños conservo la imagen de una estación que murió en el silencio. No has de entenderme, has de leerme.



*Tras culminar la última frase se producirá un minuto en absoluto silencio. El joven, luego, negará con la cabeza para luego ocultarla entre sus brazos*



Escena Cuarta



El joven vuelve a estar acostado, ahora en el centro de la cama y perfectamente recto. Sus manos reposan sobre su pecho como las de un muerto. Su respiración está muy acelerada y su voz transmite angustia y desconsuelo.


-JA: Callo para no gritar que la verdad es la misma y el grito deja de ser irreal... Imagino mil confesiones de mentes temporales en donde las frases son idílicas y los escenarios son perfectos. Caigo en el vacío demandado y con un golpe seco me disperso como un puñado de arena arrojado al mar.

A veces pienso que no dejo de pensar jamás. Como sangre que se derrama de inocentes venas perturbadas, como vino dulce lleno de maldad. La verdad hecha anatema que condena al sin sueño a la eterna soledad.



*Terminará la frase pronunciado “soledad” un tiempo después e intentando que esta palabra no se escuche. Tras esto, cerrará los ojos y su cara demostrará desolación.*



Escena Quinta


El joven está de pie y camina lentamente por la habitación. Tiene una mano sosteniendo su frente durante toda la escena.

-JA: No siento más el aire, no siento más el peso. Intento no pensar que pienso en un beso que no fue confeso. Intento, beso, confeso. Confeso, el beso, intento.

En mi no sueño veo al no ángel perder su no vuelo. De guardianes ha de estar lleno el cielo. Yo, yo sí que se que he de ir al infierno.



*Termina la frase acostándose en la cama. La escena queda oscura mientras está murmurando cosas ininteligibles*



Escena Sexta




El joven está de pie nuevamente, ahora camina rápido y proclama en voz muy alta y con fuerza su parlamento.

-JA: No duermo, como no vivo. La actuación es la humanización más perfecta de las imposibilidades de los imposibles. Nací actor como nací escritor, nací maldito como nací olvidado, nací tarde como nací siempre. En el puerto de la imaginación ha de esperarme un barco cuyo destino sin duda es la muerte.

Es la imaginación un delito o es la imaginación un derecho. Si he de morir soñando bien vale la pena morir por mi sueño. He de morir, he de callar, he de sentir.

El trovador miente y el arlequín sonríe. Nadie podría nunca ocultar que tras la mentira hay una sonrisa y tras la sonrisa se desmiente una verdad. Los sueños no mienten jamás.

¡A veces pienso que jamás dejo de pensar!



*Termina y se cubre la cara con ambas manos. Sus movimientos corporales transmiten insatisfacción y molestia*





Escena Séptima




El joven está sentado en el centro de la cama. Habla pausadamente y con cuidado de pronunciar con lentitud cada frase. Transmite decepción.

-JA: Mi sueño quizá sea no soñar. No recordar. Quizá dejar de soñar con recuerdos. Patrañas, a nadie he de engañar.

Sentado en una cama que dejó de estar en este universo ahora veo que jamás volveré a a imaginar.



*Comienza a reirse en silencio y a hablar como quien se da cuenta de una ironía mortal*



-JA: Oh, sí que soy un maldito para siempre. Oh, sí que para siempre seré tu maldito.





Escena Octava



El joven está acostado, arropado y en su rostro se refleja una gran preocupación por el inconcluso.

-JA: 5:06am. Mi nombre es Javier Amundaraín y soy adicto a los recuerdos.

















The Übermensch también puede ser escritor de teatro amateur, bitches.


Javier Amundaraín
Die-Übermensch
Nota: Pido perdón por errores ortográficos y el poco estilo de la diagramación... Lo hice desde mi BlackBerry y estoy verdaderamente consternado.

miércoles 22 de abril de 2009

3:13:33


Atención: Hace nada que publiqué un post, que además, es de las mejores cosas que he escrito, al menos de las más satisfactorias. Luego de leer este, corre a leer "¿Por qué dudas de que más es más?" si aún no lo has leído. Aprovecho para agradecer las más de 800 visitas que en menos de tres días recibió mi blog a raíz de ese post. Keep in touch, bitches.



3:13:33.


Ya no creía en imposibles y llegaste tú para recordarme que mi palabra favorita es siempre. Me acostumbraba a no pensar en memorias frustradas, pero apareciste en mi vida para pintarme nuevos y más hermosos sueños para siempre. Comenzaba a olvidarme de que existe algo más y me invitaste a volar contigo a la tierra donde el más es el siempre. Para siempre, por siempre y desde siempre. Contigo, siempre.


3:13:33.


Dibujaste un corazón donde el pasado es efímero e imperfecto. En 3 versos de 13 palabras y 33 latidos tus besos son eternos pasos, son eternos cielos. Con 33 caricias, 13 lágrimas derramaré si 3 veces me niegas que para siempre el siempre nos pertenece.


3:13:33


Tres veces pecamos de infieles y a 13 incrédulos hicimos creer que habían sido 33. Porque tú y yo sabemos que ser malos es ser buenos y que el bien ha de estar algo mal. Porque juntos somos malos y somos buenos y siendo malos somos superlativos.


3:13:33


Quiero negar todo para siempre si para siempre estaré contigo. 33 veces pensaré que estoy loco al oír a 13 sabios decir que 3 eternidades no son suficientes para morir y renacer y volver a decir que siempre amaré el para siempre.


3:13:33


3 palabras repetiré en 13 templos durante 33 días siendo siempre tuyo y siempre mío, siempre de los dos.


3:13:33


Me creerás loco y 33 anatemas a mi nombre escupirás. Descubrirás un día que 13 veces te advertí que no somos dos sino que somos 3. Los 3 podemos si queremos, queremos podemos y queremos. ¿Podremos y queremos, o queremos y podemos? Sabemos que podemos.


3:13:33


Sólo tú eres, si sabes que sólo para ti soy. No grites en un dos por 3, que en 13 sabrás lo que significa dos veces 3.


3:13:33


En mí el miedo a temerte y en ti el miedo al nosotros. No seremos tres porque el dos no es un 3 ni el 13 un 33.


3:13:33


Unidos en un abrazo que dura para siempre en la plaza de siempre. Ante la estatua del rey muerto declaramos 33 poemas de amor sin canciones desesperadas. 13 silencios para 3 fantasmas guardaremos.



3:13:33


Perdidos junto a un arbol de dulce fruto temimos la muerte. Sólo así supimos que nuestro 3, nuestro 13 y nuestro 33 bien valían el silencio eterno de nuestros sueños. No me hace falta ir a India para querer ser tu millonario.


3:13:33


Porque odiaste el Zero y yo a los camarones. Sólo así supe que las plazas serían para siempre nuestras, para siempre un siempre. Tus plazas tienen ballenas y las mías reyes muertos.


3:13:33


33 veces amo tu mirada. 13 minutos recuerdo un beso que bien pudo durar 3 horas. Bendito sea el 3.


3:13:33


El deseo vale 3, siendo el mío jugar 33 veces al 13. Siendo tuyo el 13, ¿Podremos aguantar 33 veces un juego donde no caben 3?


3:13:33


Odio los bermudas siempre que no los tengas tú. Cállate 3 veces y úsalos otras 13... Sé que tu talla no es 33.


3:13:33


Odias la bandera siempre que no la use yo. En 33 años, más de 13 personas murieron por culpa de 3. El orgullo suele vestirse de arcoíris para recordarlas.


3:13:33


3 Te odio porque me amas, 13 me amas porque te odio, te odio porque te amo33.


3:13:33
Porque puedo ver tu Halo.
3:13:33

Porque eres tú, menso, el factor de 3.


3:13:33:


Me bastó para comprender que me esperabas. Te bastó para comprender que te esperé.

Fueron dos años. El factor común 3 ahora es 33.

3 que eres tú, 3 que soy yo. 3 junto a 3.

Eres mi 3...

I'm fucking into you.
And I'm not speechless anymore.




Así se pone The Übermensch cuando... <3

Let's enjoy the New Season and the new Main Character...

Javier Amundaraín

Die-Übermensch














domingo 19 de abril de 2009

¿Por qué dudas de que más es más?

Atención: Es completamente beneficioso prestarle atención al theme song que selecciono para mis posts. No seas average y aprende a leer con música.


Oh, Semana Santa. Cómo me gusta, carajo. Es una de esas épocas ideales para estudiar el comportamiento humano propio y ajeno... sobre todo en un país tan predecible como este. Me encanta imaginar que las doñas se pusieron sus trajes morados nefastos mientras yo me dedicaba -con plena consciencia del pecado que estaba cometiendo- a acabar trapos con el único objetivo de llevar las situaciones al límite de mis capacidades y las de mis acompañantes. So, let's start with some fun right fucking now.


Hablemos de la absoluta decadencia en la que se encuentra la República Bolivariana de Venezuela. No puedo sino decir que me causa un profundo asco salir de los municipios citadinos del Estado Miranda. Por más cosas agradables que sin duda conocí, es una verdad irrefutable lo poco positivo que resulta para cualquier persona con un mínimo de aspiraciones en la vida el salir de su casa para ver la gran mierda de país en el que vive. Realmente me cago en el ego nacionalista de los venezolanos conformistas. Venezuela is not a nice and beautiful country, stop being so lame about it.


Primero, no es sólo que la infraestructura está descuidada y la ecología y el conservacionismo son inexistentes. Es que no, no... No hay palabras para describir la conducta del venezolano promedio. Y es que, queridos, Venezuela es de los venezolanos, y estos no merecen absolutamente nada más que eso, al menos por ahora. De nuevo, mientras sigan siendo come flor al respecto, Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana seguirán triunfando y obteniendo la mayoría de los votos válidos y legítimos... y los necios de la oposición y las niñitas que estudian conmigo -con posters de Carla Angola en sus cuartos- creerán que el triunfo electoral del Comandante es producto de fraudes y ventajismos. Keep your lie alive if that's makes your reality a little bit less painful.


En conclusión, opino que lo peor que le puede pasar a un individuo es encontrarse rodeado de una manada de temporadistas criollos. Creo que nunca había estado tan plenamente decepcionado de mi nacionalidad nativa. Dios bendiga a la Madre Patria, bitches.


Cambiando un poco el tema, el trasfondo de este post está directamente relacionado con el estudio que hice sobre la convivencia entre personas que son naturalmente diferentes y la capacidad poco usual que tienen ciertos seres humanos para desvirtuar sus verdades en busca de una satisfacción que, para fines definitorios, llamaré felicidad placebo. Confieso que me fui de viaje con la intención de forzar estos comportamientos que usé para aprender más sobre mi especie. Nunca dije que The Übermensch creía en la ética... ¿o sí?


Es para mí una certeza, a su vez, la creencia errónea que tenemos los humanos en nuestra habilidad para ser tolerantes. Esto, en mi opinión, contradice la individualidad que por definición nos diferencia de nuestros semejantes. Y hago énfasis en la palabra "semejanza", que no podría ser más opuesta al concepto de "igualdad". Yo no tengo la más mínima vergüenza en admitir mi necesidad de rodearme de gente que tenga al menos un mínimo de interés en lo diferente y aunque sea un destello de consciencia de la posibilidad de buscar algo más que los estímulos engañosos que ciegan cualquier oportunidad de elección evolutiva. Debes creer que más es más. Esa, como no, es sólo parte de mi verdad.


No me sorprende para nada el haber sido capaz de comprender que la volatibilidad de las relaciones interpersonales es el factor común que ha de tener en cuenta todo individuo que pretenda involucrarse sentimentalmente con el hombre - o la mujer - promedio de esta época, que quizá erróneamente seguimos denominando post-moderna. El más mínimo cambio produce la más trascendental revelación sobre los objetivos reales que tiene una persona con la otra. Y siendo el cambio y la relatividad condicionantes de absolutamente todo lo que nos sucede, ya a estas alturas deberíamos ser perfectamente capaces de adaptarnos a la perdida frecuente de nuestros afectos. A mí, sinceramente, me costó mucho creerme esa idea. Ya forma parte de mi recetario de vida. Deberías tomarlo en cuenta si tienes pensado prestarle atención a alguien más que a ti mismo, más es más, querido lector. T


omando en cuenta que soy defensor acérrimo de la verdad, he de confesar que me decepcioné al descubrir lo fácil que es manipular ciertas variables para descubrir las más profundas bajezas de aquellos a quienes normalmente creemos nuestros más "iguales". No puedo sino decir que lo predecible me aburre, me asquea y me hace buscar más y nuevas formas de superación. Y cuando mis predicciones se cumplen no hay nada que me llene más que confesarlas, analizarlas, y seguir adelante en mi búsqueda por un bien mejor que la falsedad de unos sueños cuyo tamaño simplemente no me satisface. Hablemos de que no sirvo para creerme más mentiras ajenas, ni para ser más parte de ellas.


Quizá algunas personas que me seguían cuando era editor de The Chronicles Of Rainbow recuerden cuan despreciable me parecía el manejo del tema del sexo. Y no, por Dios, no es que sea puritano o que me haga falta tenerlo. No hay nada más fácil de conseguir que el sexo (quizá las drogas, cierto), quizá por eso siempre me ha parecido un bien de uso temporal y accesorio. El problema surge cuando el sexo pasa a ser un pecado y los "come y vete" pasan a ser recuerdo de que somos lo que fuimos y seremos. Como he dicho anteriormente, no condeno el pecado, condeno la falta de sinceridad al confesarlo. En el sexo, más es más... ¿no? Hablemos de que el silencio no sirve para cambiar los hechos.


Gracias a una persona psicótica, descontrolada, y radicalmente desubicada en la vida, confirmé por enésima vez que no todas las gentes están conscientes de sus problemas, y que en realidad existe una obsesión enfermiza por callarlos y disfrazarlos de falsa sabiduría. Es mi más pura verdad el estar seguro de que no existe una verdad absoluta... y eso marca la diferencia entre quienes hemos elegido el camino del más es más y quienes, en un absurdo engaño, creen que sí que saben cosas de las cuales no podrían estar más equivocados. La felicidad placebo es peor que el Crystal Meth o el Perico y sin embargo no hay manera de prohibirla. Por los momentos me dedico a desmontarla y a regocijarme en mi confianza en que yo sí que no sé nada más que más. Hablemos de que no quiero tener cerca a gente tan nefasta, más nunca, bajo ningún concepto.


No puede ser, de verdad no puede ser, para mí resulta totalmente incomprensible que alguien no sea capaz de darse cuenta de su falta de sentido. Yo, sin embargo, sí que no nací para ser guardián de la vida de los demás. Hablemos de ser nulos. Analizando un poco más mi propio comportamiento durante estos días libres, puedo ver que mi perspectiva de los hechos es directamente proporcional a mis creencias. Aunque esto sin dudas resulta bastante obvio a primera vista, es necesario aclarar que responde a mi actitud de vida. Siempre he criticado el uso indiscriminado del calificativo "sifrino". Para ilustrar un poco más mi objetivo, si leyeron mi post sobre el amor, comprenderán que condeno el uso peyorativo de ciertos adjetivos, pues responden a la necesidad humana de desvirtuar todo aquello que no comprende, o que le acompleja, o que le supera, o que todo esto junto. Digo esto porque tengo varias anécdotas que mis colegas "sifrinos" comprendieron a la perfección y que, como no, también utilizarán de ahora en adelante para estudiar el interesante fenómeno de la lucha entre "relajados" y "sifrinos" que se produce en la juventud venezolana. No puedo sino decir que me parece francamente patético crear comparaciones entre personas que naturalmente son diferentes y que precisamente por ser opuestos son maravillosos. A mí no me acompleja en ningún momento mi pertenencia a una clase social cuyo objetivo de vida es vivir en las mejores condiciones posibles dentro de un país lleno de mediocres, conformistas y "relajados". Sin embargo, no tengo problema alguno en establecer convivencia con mis diferentes. La divergencia nuevamente radica en que algunas personas decidimos vivir, elegimos compartir, creemos en que más es más, mientras que otros desperdician segundos valiosos en sentirse monetaria, social y culturalmente inferiores. Necesario es pensar en el progreso propio en vez de perder el tiempo criticando el refinamiento. Mi capacidad para no fijarme en que el tener dinero me hace diferente de quien no lo tiene termina justo en el momento en que el que no lo tiene se acompleja por ello. Es un círculo vicioso cuyo origen está en dejarse afectar por cosas superfluas. Sufrid si queréis, eso no cambiará el hecho de que tener más es más. Hablemos de sifrinismo y superficialidad.


Tengo el presentimiento de que esto picará a más de un acomplejado. El paso siguiente es decirme "mojoneado". Ya con eso has de sentirte mejor. Sólo debes pensar que lo estrafalario brilla más que lo normal.


Conversando con mi psicóloga llegué a la conclusión de que el silencio es necesario sólo cuando las verdades no tienen un oyente adecuado. Algunas personas nacen para manejar verdades, otras para vivirlas, otras para verlas desde lejos. He cuestionado toda mi vida y toda mi capacidad para ser feliz o para observar desde lejos la felicidad ajena (placebo coño, placebo). Creo, ahora más que nunca, que my life is fucking fantastic. Ahora comprendo lo que eso quiere decir, y comprendo lo poco comprensible que eso suele resultar a aquellos que deben observar de lejos a quienes sí que podemos elegir y llegar a la tierra donde más es más. Hablemos de no entender ni lo que tú mismo quieres entender.


Estando en una playa perdida en las costas de un país perdido de gente perdida en la perdición, escuché en mi iPod Touch una canción FABULOSA de Lady Gaga. Lo maravilloso de todo el asunto es que por ser la primera vez que la oía con atención, malinterpreté un verso que me sirvió para captar en una frase mi aprendizaje de esta Semana Santa. "You are, who you were, it's true". Eso escuché. Quitando que realmente la canción dice "You are, who you wear, it's true" y que obviamente mi error gramatical es terrible, aprendí que "Eres lo que fuiste, es verdad". Hablemos de no ser capaces de superar vicios e infidelidades por más que le metamos el mojón a medio mundo.


He aprendido que Dios aparece en la vida de quien de verdad cree en él a pesar de todo. He aprendido que las doñas vestidas de morado no tienen ni puta idea de lo que Dios en verdad es. He aprendido que la Semana Santa es santa así esté llena de pecado, porque el pecado, como no, es parte de Dios. He aprendido a limpiarme el culo con los rituales religiosos desde que lloré al descubrir que Dios me estaba tocando. He aprendido que Dios está plenamente de acuerdo con que use su nombre en este post. Hablemos de que siempre serás un pecador.


Aprendan a elegir bitches, aprendan a acabar los trapos si quieren aprehender la verdad de alguien más. Aprendan a no quedarse en casa en Semana Santa. Aprendan a buscar a Dios incluso en el pecado. Aprendan a ser alguien más.


Dios no cree en Dios. Dios cree en mí. Tú crees en mí. Y yo... yo siempre creeré que más es más.


Más es más, bitches.



Javier Amundaraín
Die-Übermensch!

martes 31 de marzo de 2009

I'm back, so Fuck You.

Debo reconocer mi absoluto descuido. Debo reconocer mi estupidez al dejar de escribir aquí por estar distraído con cosas que debieron haber sido superadas hace tiempo. No pasará nuevamente.




También debo reconocer la idiotez absoluta de las personas predecibles que se picaron con mi post anterior. Con ello sólo demostraron *de nuevo* que la inferioridad es una condición elegible, y que algunos deciden exhibirla al tomarse para sí unas palabras que sobrepasan su nivel de comprensión. No tengo la más mínima duda de que eso ocurrirá constantemente, pues un vicio ineludible de los no elegidos es leer y regocijarse en la crítica absurda a aquellos de quienes no podrían ser más diferentes. A mí me divierte que hablen de mí tanto como que no lo hagan. Es un juego del que no puedes escapar una vez que entraste.




Ese es el tema de esta entrada. Cómo los humanos podemos ser tan increíblemente estúpidos como para dejarnos afectar por cosas a las que les otorgamos capacidades sobrenaturales. Le tengo poca fe a nuestra especie y a las cosas en general, la duda define nuestros genes. De lo que sí no dudo es de la capacidad única que tenemos de elegir lo que queremos y lo que no. He ahí la diferencia: el conocimiento, la aplicación, la superioridad como meta final.




A veces me pregunto cuan conscientes son algunas personas de que sus vidas, si se dedican a pensar en ello, son la expresión fortuita de la resignación clásica del hombre cuando decide dejarse llevar. Confieso, como no, que he caído en el terrible y condenable pecado de ser absorbido por una realidad ficticia, idiotizada y melodramática que no me llevaba sino a la reducción final de mis más preciadas capacidades y virtudes. Constantemente veo casos de brillantez desperdiciada por la duda, de triunfo cambiado por fotografías, de destinos eternos que se venden en E-Bay a cambio de una falsa concepción de lo que la libertad es. Sólo puedo decir: that's pathetic.




No one is better than yourself.




Haber caído en esos abismos me otorga la capacidad - y la moral - para decir cuan paupérrimos somos cuando no vivimos nuestra realidad. Bien, he aquí mi opinión al respecto: Si eres perra, sé perra. Si eres marico fuerte, sé marico fuerte. Si eres un ser despreciable y manipulador al menos admítelo. Y es que yo no condeno el pecado, sino la falta de sinceridad al confesarlo. Common people, es hora de dejar los closets sólo para la ropa. Yo... yo he sido tan tonto a veces... that's what makes my life so fucking fantastic. Remember...?




He tocado el tema de la realidad. Otra de las subjetividades que hacen que el hombre llore de terror. Ocurre con bastante frecuencia la creación de un concepto propio de realidad para olvidar que esta es una sola, y que sí, suele ser bastante sucky. Me encanta darme cuenta cuando una realidad es inventada. Hacen que la mía sea menos irreal. Desmontar el discurso de un mentiroso es extremadamente útil para notar las falacias que nosotros mismos nos creamos.




Recientemente viví una mentira. Y lo que hace que todo eso sea patético es que fue la edición mejorada de una que ya había vivido. Ya vemos que la imperfección es una debilidad a la que siempre estaremos sometidos si descuidamos nuestras verdaderas vocaciones. La mía está muy clara si sabes interpretar que esto no es más que un juego donde me puedes ganar si sacas las cartar indicadas. La diferencia es que yo juego y reparto y tu te limitas a recibir lo que te quiero dar. The house always wins.




¿Qué nos enseña la vida? Que la imperfección es la abundancia. Que lo común es lo valorado y las certezas son despreciadas en virtud de falsos ideales plásticos. I don't care what you think, pero opino que no hay nada más inmundo que alguien que le huye a su propia felicidad. Y, lamentablemente, muchos anormales terminan demostrando que son normales y que todas sus palabras terminan siendo contradicciones.




Y es que a veces somos tan absurdos. La individualidad nos debería permitir ser auténticos, ser únicos. Pero sin embargo somos la reproducción de algo que es diferente, triste y que busca satisfacer las necesidad de otros. Necesario es olvidarse del otro. "Vuestro amor al prójimo es vuestro mal amor a vosotros mismos." Las mejores palabras se dicen cuando sabemos que ya no hay nada que perder. ¿Por qué esperar a que eso suceda? Es más conveniente dejar de ser ridículos y a actuar como seres reales que se manejan por su propia realidad. Presiento que esta, también, es una capacidad reservada a los elegidos.




La diferencia es algo que siempre debe buscarse si se desea tener una percepción correcta de la vida. Es por eso que la homosexualidad, la pobreza, la eutanasia... son cosas que definitivamente no pueden ser comprendidas por aquellos que eligen limitar su existencia al metro y tantos centimetros de piel que ocupan en el universo. Fuck them all.




Esta es la parte en la que me callo por un segundo... y pasan por mi mente miles de imágenes de momentos falsos, en los que no soy realmente yo ni hablo como me gustaría hablar. Este es el momento en el que le doy a suprimir y comienzo a escribir un párrafo nuevo en mi historia, donde reinvindico al que debe ser glorificado y simplemente me limito a ignorar al que debe ser olvidado. Debe ser olvidado, debe ser olvidado, debe ser olvidado. I'm on my way to Itaca. I'm fucking fine and fantastic.




Este es el momento en el que tú usas this bullshit para cuestionar tu existencia. I'm loving it.





J The Übermensch is back.


PS: I just wanna say thank you. You are my new number one, Carlos Alberto García Capuano.








Javier Amundaraín

Die Übermensch