Esta vez me encontraba sentado en la cama de un viejo amigo y recurrente pareja sexual. Se acabó el sexo, se acabaron las palabras. Enciendo un Marlboro Rojo y viene a mí la inmediata e impávida sensación de asco hacia el universo. Y no es que lo odie, ni es que el sexo haya sido malo. No, si algo sabe él es tener sexo. El asco vino dentro de mí y para el mundo, y no precisamente por el acto de copular. Llegó por el silencio verbal y los gritos impúdicos en mi cerebro pidiendo volver a invocar al Übermensch. Deseé entonces ser una bomba atómica y explotar en absoluta armonía y comunión con el resto de los vivientes.
Me dirijo al baño y observo en el espejo con bastante atención las ojeras que enmarcan mis ojos, producto ellas de mi obsesión por mantenerme despierto hasta que ya no puedo más y de las cantidades inmaculadas de alcohol y nicotina que ya fluyen por mi torrente sanguíneo. Veo a un desconocido, o no, no, veo a alguien que conozco demasiado bien. Le sonrío y sé que está listo para volver.
- ¿Ya te vas? - Me pregunta retóricamente. Ya él, el sexo hecho amistad, sabe que no quiero hablar con nada ni nadie, y que si no salgo corriendo de su casa terminaré arrojándome a algún precipicio cercano.
- Sí. ¿Te veo mañana? - Le contesto deseando con todas mis fuerzas no verle más nunca, a pesar de saber que mañana lo echaré de menos con las mismas ganas.
- No sé, contesta con la duda tatuada en las retinas. - Pero quiere verme. Sé que quiere verme pero jamás me lo diría directamente, y se lo agradezco.
- Yo tampoco. Ábreme. - Le digo esto y no lo miro más.
Camino a casa pienso en él, el de siempre y para siempre. La ira invade cada milímetro de mi cuerpo hipersensible a causa del alcohol.
Despierto al día siguiente en mi cama, son las 3:27PM y mi BlackBerry tiene un ataque de epilepsia por las 13 conversaciones pendientes y los más de 25 mensajes sin leer. Mi polvo no me escribió. Y se lo agradezco.
Llevo aproximadamente tres meses seguidos sin escribir nada en este blog. Coincidencialmente, dos de esos meses transcurrieron durante mi período vacacional de la universidad. Y no es que a ustedes les interese en lo más mínimo lo que ocurre en mi vida personal, ni que esto sea un diario. Sólo a fines ilustrativos y contextuales se los digo. Ahora pueden continuar leyendo sin temores.
Durante un período de días que se me hace indeterminado, estuve aislado casi completamente de cualquier contacto con otros seres humanos. Sólo sabían de mí unas pocas personas lo suficientemente elevadas para "estar sin molestar". Algunos podrían llamarlo retiro espiritual, pero en mi caso es bastante poco probable el término. El resultado aún está por descubrirse, pero el cambio producido en mi psíquis es naturalmente perceptible para todo aquel que se me acerque pretendiendo cosas que obtenía de mí en el pasado. Rechazo. Rechazo natural y casi alérgico a más de lo mismo.
Pretendiendo no más que ejemplificarles y con objetivos netamente pedagógicos, que de eso se trata este blog, les relataré algunas historias secuenciales y afortunadas que evidencian, en primer lugar, mi certeza en la evolución y en la posibilidad de consecusión de un Übermensch auténtico. Y en segundo lugar, que el primer paso para alcanzar un nivel de desarrollo superior es alejarse de individuos como los que les presentaré a continuación. Los personajes mencionados pueden o no llamarse como aparecen aquí descritos, pero su existencia es un hecho comprobable. Advertidos están.
Confesiones Into The Wild
Historia Primera: Estaba yo relajado leyendo algún poema o contestando algún tweet cuando Juliana, alterada e increíblemente molesta, me cuenta que María Sabiduría la está bombardeando con unas quejas asombrosamente absurdas basadas en un abandono anunciado de Juliana a la segunda. Lo más risible del asunto es que, como no, María Sabiduría me culpaba a mí de su fracaso evidente en conservar una amistad con Juliana, amistad que nunca fue tal, por cierto. En apariencia, Juliana es para mí una especie de títere y yo un inmenso titiritero. María Sabiduría da por descontado que Juliana se haya cansado del lenguaje agresivo, poco profundo y fácilmente desmontable que ella usa cada vez que se refiere a Juliana. También da por descontado que yo también me haya saturado de su grosero afán por comprender cosas que escapan a sus capacidades vivenciales e intelectuales. También ignora ella, como no, que las amistades suelen tener fecha de vencimiento cuando uno de los integrantes de la relación no está claro de la diferencia exhorbitante entre creerse sabio y serlo. Ignora ella que entre Juliana y yo existe algo que no demostramos en público: amor.
Esta es la historia del ciego que cree que lo ve todo cuando no ve nada. La historia de la oveja perdida que el pastor ya no se interesa en buscar. La oveja que habla, y habla, y habla, y no es escuchada. La oveja que pudo dar más y se frenó a sí misma en su desesperado intento de llegar al nosotros. La enseñanza de esta historia radica en la necesidad de estar ubicado en las relaciones que mantenemos y comprender que la amistad, como el amor, es un hecho más de intelectualidad y azar que de intentos. No todos podemos ser amigos de todos, y el desconocimiento de tan importante ley es la causa de las depresiones y venganzas más desconcertantes. Necesario es saber quién es quién y dónde estamos parados en el mapa emocional de los demás.
Historia Segunda: Estaba yo de visita en casa de un amigo conocido hace varios años atrás. Nuestra relación siempre fue bastante particular, ya que él fue uno de los primeros gays que respeté y seguí como ejemplo de sabiduría y seriedad a pesar de la escasa diferencia de edad entre nosotros. Por razones que no mencionaré aquí en respeto a la privacidad de su vida y la de los demás implicados en su historia, sufrimos una abrupta separación de caminos que nos llevó a una distancia palpable en apenas unas horas de conflicto. Siempre he pensado que en el fondo comprende las causas de mi decepción, porque de decepción se trata. Mi error fue confiar, el suyo, mentirnos. En todo caso, estaba sentado y apaciblemente callado en su casa por esas jugadas del destino que nos llevan a lugares que no teníamos marcados en el mapa. Mi silencio era básicamente respetuoso al afecto que le tengo, porque en mi opinión cuando llegas a querer a alguien, el sentimiento vive para siempre. Y de repente sucedió, para la sorpresa de todos los presentes Ismael comenzó a escupir insultantes reproches disfrazados de consejos, en virtud de su despecho por mi abandono a su persona. Ismael ignora que lo quiero y que nunca he hecho absolutamente nada en su contra. Ismael ignora que él sólo marcó cada paso que yo di para alejarme. Ismael ignora que mintió y trabajó en base a una lealtad que era absoluta de mi parte y moldeable a sus intereses cuando fuera el caso. Ismael ignora que terminé sintiendo que hablaba con un desconocido, y no con mi viejo amigo Ismael. Por todo eso, me retiré de su casa con una sonrisa compasiva y un abrazo de perdón. En silencio.
Esta es la historia de la mentira, del engaño propio, del suicidio permanente de una mente superdotada que se sabotea a sí misma. Es la historia del que no comprende que todo lo que le pasa se lo causa él mismo. La historia del necio que predica fraternidad y amor para terminar practicando máscaras y teatros que se le voltean a él mismo... y entonces él sufre otro duelo, otra pérdida, y otra muerte de su consciencia. La enseñanza aquí es fundamental: necesario es no mentirse a sí mismo. Necesario es crecer. Necesario es pedir perdón y no refugiarse en una justificación propia que a nadie le importa cuando los errores ya están cometidos.
Historia Tercera: Gerardo, un chico que siempre me gustó pero que nunca tomé en cuenta para nada más que un flirteo inocente, me contaba que ahora tiene novio y que se siente feliz con él. Me molestó saber del novio y por ello descubrí mi fascinante atracción por los retos. Gerardo siempre gustó de mí, y yo me porté muy mal al no prestarle la atención merecida. Gerardo me dijo que yo todavía le gusto y que quiere tener algo conmigo. Gerardo tiene actualmente tres meses con su novio, y de estas confesiones no han pasado más de dos. Hoy en día todavía espero por Gerardo y planeamos encontrarnos en el futuro, si así debe ser.
Esta es la historia del tiempo y las oportunidades perdidas. La historia del miedo y la confianza en lo seguro. La historia de la espera y del momento adecuado. Hoy en día sé que él quiere a su novio. Hoy en día sé que no me olvida. Hoy en día sé que la enseñanza es la espera, y nada más.
Historia Cuarta: Mi gran y viejo amigo Demetrio, en un estado de relativa ebriedad, me dice: Es que lo que me gusta de ti es que no tienes corazón. Congelas tus sentimientos. La cosa es que yo sí lo tengo, Javi. / Al día siguiente y en perfecta sobriedad, al yo contarle también sobre mi conversación con Gerardo (Historia Tercera) y explicarle que me parecía incomprensible su persistencia en mí, me dice: - Javier, es que tú eres, en demasiado sentidos y para demasiada gente que incluso no lo sabe, el ideal. El perfecto. Ese es el problema, y por eso él te persigue. Por cierto, la pasé genial contigo anoche. ¡Te extrañaba!
La historia de la eterna confrontación entre negro y blanco, entre sentimientos e intereses, entre amistad y amor. Confieso entonces que no me queda del todo claro lo que él quiso decir ebrio y la relación directa con su comentario del día siguiente. La enseñanza es quizá silenciosa.
Historia Quinta: Me siento a los pies del templo más sagrado que tiene mi universidad, y que por supuesto no es su iglesia, sino su teatro. Estoy con mi novia, la mujer más perfecta para acompañarme por los caminos del aprendizaje hacia el Übermensch. Entonces llega él, El Caballero. Repleto de modales y experto en su arte como ningún otro que jamás he visto, incluso más que él, el de siempre y para siempre. Mi respiración se corta y mi corazón empieza a palpitar como el de una adolescente que ve a Robert Pattinson en la televisión. Balbuceo unas palabras y me siento elevado ante la increíble energía impregnada que las suyas tienen. Él se va rápido de mi vista, pues tiene obligaciones relativas a su oficio, y yo me quedo observándolo en silencio. Le tengo un miedo no confeso. Él es más que ideal. Él es más ideal que nunca. Pero yo actúo como si no. Y en mi silencio existe una incoformidad que crece en mí como un ácido que destruye mi interior. Mi novia lo sabe y se mete conmigo por ello.
La historia de los ideales y las expectativas. Del miedo a lo perfecto y desconocido por demás. La historia del maravilloso actor que soy, de emociones falsas que ocultan las verdaderas. La historia de un ideal nuevo y mejor. La historia del miedo a admitir nada al respecto. La enseñanza espera por el regreso.
Terminadas las confesiones.
Algunos meses después...
Estoy sentado en casa de mi novia y suena mi BlackBerry... me preparo para no querer ver lo que aparece en la pantalla. Es él, el de siempre y para siempre. Ha vuelto y quiere hablarme como siempre lo ha hecho.
(...)
- No entiendo tu pregunta. No sueles preguntar este tipo de cosas. - Me siento particularmente cómodo con este intercambio de papeles. Él no entiende nada, y yo comprendo todo.
- Bueno, ¡nada! Han de ser cosas mías, supongo. Sólo que no estoy acostumbrado a que me digas las cosas tan directamente. - Dice él, paralizado.
- Comprendo. Sólo quiero que recuerdes: si quieres las respuestas correctas, debes hacer las preguntas correctas. Hablamos luego, debo salir.
Me acuesto a dormir, sonrío y apago el móvil. Es cuestión de tiempo antes de que comiencen a hablarme los presuntos implicados en los abandonos antes descritos. Dejo que los nudos se vayan desatando en su momento y me mantengo en silencio mientras todo sucede. Esa noche sueño que es el 2011 y finalmente he partido a mi verdadero lugar.
(...)
Es noviembre y se han desatado la mayoría de los nudos. El contador de mi blog indica que las visitas han llegado a más de 19.500 desde la última vez que escribí en él. Veamos a cuántas llega ahora que se ha terminado mi reclusión Into The Wild. Es el momento de El Regreso.
Créditos:
Helena Riera Silva, como La Novia y otras más.
Uprising by Muse, como el theme song.
Agradecimientos:
A Leonardo Van Schermbeek, por recomendarme ir al teatro esta temporada y muchas otras cosas más.
A Mi Madre, por estar conmigo Into The Wild, sin saberlo.
A "Bella", mi psicóloga.
A Francisco Pacheco De Roa, por ser uno de los "estar sin molestar".
A Yiyi Habib, por las vibras y las letras.
A César Briceño, por creer.
*A Todos los personajes de esta historia por enseñarme de la vida y sus misterios.*
Javier Amundaraín
Die-Übermensch!








